“Inestable”, el séptimo espectáculo del dúo cómico “Sutottos”, con el que ganaron al mejor show teatral de humor en la última Bienal de Arte Joven, desembarcará mañana en la Ciudad, con una esperada función en Sala 420, 42 entre entre 6 y 7, desde las 20.
Integrado por Andrés Caminos y Gadiel Sztryk, “Sutottos” explora en esta criatura el miedo y sus derivados: paranoias, fobias, obsesiones y ansiedades.
En escena, estos dos jóvenes actores, directores y docentes le dan vida a dos jóvenes que viven juntos y que, un sábado por la noche, se quedan encerrados en su casa porque del miedo no pueden salir.
En diálogo con EL DIA, Caminos refutó la pregunta de por qué somos inestables y reformuló: “¿Y por qué no?” -abrió el juego-. “Yo me preguntaría más, en realidad, por qué deberíamos ser estables. A dónde está ese discurso. Me parece que la inestabilidad es lo más orgánico, no sólo hormonal sino psicológica y dinámicamente. Nos movemos fluctuando, y los miedos están continuamente. Los miedos se vuelven algo duro, estático, fijo cuando no los trabajamos. Los miedos, de hecho, se vencen hablándolos, viéndolos, moviéndolos, inestabilizándolos”.
Psicoanalizados, terapias respectivas que, “sin querer queriendo” influyeron en la dramaturgia de este exitoso proyecto, actores y directores hablan en su espectáculo también de la negación, otro tipo de miedo. “Hay una parte del espectáculo en el que ellos empiezan a negar la realidad, también jugando con este discurso del positivismo extremo que se transforma en algo falso y vacío del ‘va a estar todo bien’, de que hay que ser positivo; ojo, nadie dice que no, pero a veces esa negación de la realidad nos afecta”, reflexionó Caminos.
Por el escenario también desfila la melancolía, “el hecho de quedarse en el pasado por un miedo a avanzar, de disfrutar de errores del pasado para que eso funcione como una especie de protección materna en donde uno es un ‘niño pobrecito que solo no puede’. Eso, en algún punto, es un poco tranquilizador porque nos vuelve al vientre donde nos dan de comer y no nos hace responsable de nuestra propia vida”.
Para Caminos, estos dos personajes vienen, de alguna forma, a representar todas las fobias juntas, y que pueden surgir de una puerta mal cerrada o de una mancha de humedad.
Aunque algunas cosas parezcan improvisadas no lo son. Según relató el actor, sus procesos creativos son muy intensos, llevándoles en cada caso, a veces, hasta más de un año. Además del qué decir, los “Sutottos” se caracterizan por sus cómo decir. “Nosotros hacemos mucho hincapié en lo gestual, somos muy obsesivos en cómo está el cuerpo en el momento el que estamos actuando. Está muy pensado eso. Está todo armado como un relojito, estudiado. Hay mucho trabajo sobre lo gestual. Además es un humor que tiene que ver con esto. No tanto con el chiste del discurso sino con cómo están los cuerpos en ese momento, y cómo se entiende la escena”, reveló.
Para hacer reír, este dúo no apela a groserías, sino a lo sano e identificable. Y Caminos, en este sentido, cita a Gómez Bolaños, quien solía comparar al humor con la comida: “Todo es comida pero algunas cosas alimentan y otras no. A nosotros nos gusta hacer un humor que alimente, y nos parece que el humor basado en algo grosero, es como comer chatarra”, dijo y aclaró: “Pero sí nos interesa que sea muy popular, que la gente la pase bien. Son decisiones que uno toma”.
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